Rendirse, dejarlo todo y rendirse, eso quisiera.
Dibujar pestañas nuevas en otros horizontes, jugar a conquistar escarabajos y dejarle flores amarillas bajo su ventana. Eso quisiera.
Estrechar la mano frágil del recuerdo y perdonar de a poco los minutos errantes.
Reinventar recetas con berenjenas y caricias y cisnes y lentejuelas. Eso quisiera.
Empacar un viejo libro, un abrigo tejido de deseos, la hojita de calendario que enmarca cierto domingo de marzo y llevarse finalmente la desdicha hasta la otra orilla.
Despertar y encontrarse vestido de lana y de jazmín, reposar sobre el huerto de su espalda y respirar sin el agobio que produce una decisión equivocada. Eso quisiera.
-Dedicada a mis caballeros, Aquiles, Fla y Jordan... (en orden alfabético para que no haya pleito)